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Algunos textos a la obra


UN MUNDO DE SENSIBILIDAD INEDITA

Llestín es capaz de dar vida a través de las formas a un mundo de sensibilidad inédita. Cada una de sus obras de ahora, de antes y de siempre la reflejan, transmite su talante, su tenacidad su profesionalidad artística y su visión del mundo. Esa es su experiencia y su diferencia: pinta, dibuja, graba de lo que sabe y cuanto sabe. Son dibujos ajustados, de preciosas contornos, de gran precisión compositiva y muy equilibrados cromáticamente. En estas obras de la primera etapa de Ana, se funde la geometría y la calidez de los interiores del primitivismo flamenco con la estructuración del Quattrocento italiano. Sus figuras me recuerdan la melancolía de Botticelli, transmiten una ilusión sensible, un sentimiento no definido, algo vago sin saber si se trata de espera en el futuro o nostalgia del pasado. Transcurre el tiempo y creo que cada vez con más intensidad, los ojos de Ana se dirigen hacia el interior de su propia existencia con el objetivo de que su obra responda a una realidad más privada, donde la expresión del yo subjetivo tenga un papel preponderante. Este proceso de interiorización se manifiesta en sus expresiones, en su obra más reciente. Perviven sus figuras, sus dibujos pero han perdido importancia. Cada vez más el entorno y el espacio que les rodea adquiere una importancia mayor hasta convertirse en protagonista. Es un espacio que posee lirismo, emotividad, misticismo. Como dice Daniel Buren, Llestín “sabía que el espacio real se podía romper y manipular mediante la colocación de ilusiones…”. Baña su espacio con diferentes tonalidades, lo que hace que constantemente se altere la percepción del observador, causando en éste un impacto casi místico y es que el objeto ya no es una cosa concreta, sino los efectos pasajeros de la reflexión y la transparencia. Transmite esta obra suya más reciente influencias de movimientos artísticos como el minimalismo o el espacialismo pero sobre todo creo que transmiten la relación de Llestín y lo real, entre su imagen y la verdad de su entorno, de su tierra, de su naturaleza. Ahí están sus tonalidades pardas, rojizas, sus ocres de marfil amarillo… ¨Son reales? ¨ Podemos hallarlas en la naturaleza o presentan más un color y un estado anímico que un aspecto reconocible de la misma?. Es difícil de saber ya que se trata de afrontar la relación entre memoria y verdad.

Vicente Górriz Marqués Catálogo Bancaja 2000


ESPACIO, TIEMPO, MEMORIA

Espacio, la pintura se desarrolla en el lienzo pero se proyecta hacia un lugar que parece no existir, donde los cuerpos de sus protagonistas levitan o surgen de fluidos como diosas de la Antigüedad. En este espacio pictórico existe la perspectiva pero no las relaciones lógicas, parecen existir grandes vacíos entre los diferentes elementos que lo componen.
Tiempo, en la pintura aparecen detenido, no parece recorrer ciclos tangibles como nuestros días o nuestras estaciones, parece estar sumida en una noche profunda en la que los secretos del lugar salen a reconocer las figuras y las formas que viven en ella. Noche sin día, en lugar intermedio entre las
tinieblas y la nada que sólo puede ser habitado por la mente y por el Arte a través de los pigmentos.
Memoria, sin tiempo y sin espacio o con ellos llevados hasta el infinito, la vida real y tangible no parece posible en estos lienzos, todas las imágenes se convierten en reflejos de una vida, en melodías que resuenan en nuestro interior, presentándose y representándose continuamente como con “sensación de de-ja-vue”.La pintura de Ana no puede dejar de parecernos algo casi místico ya que quiere acercarse a
lugares silenciosos en los que parece habitar más el alma de los cuerpos. Sus cuerpos femeninos no parecen ser mujeres sino ser representaciones de la esencia de mujer, incluso yendo más allá, parecen representar la esencia misma de la vida, como si de imágenes sagradas se tratara. Estos cuerpos no tienen peso ni viven sino que habitan esos espacios mágicos, oscuros y llenos de misterio. Espacios generados por el uso de la luz y la sombra y de los elementos cromáticos que Ana hace generar formas que nos pueden llevar a la naturaleza, más como homenaje que
como formas reales. Pintura fantástica, que se recrea en sí misma para hacernos sentir sensaciones nuevas.

Leticia Martín Ruiz
El Punto de las Artes 2005


LA VOZ CALLADA DEL LIRISMO

La artista consigue que las imágenes figurativas, sensuales y líricas, transciendan lo circunstancial. Su obra se convierte en realidad y experiencia compartida.
Las obras de Ana “Llestín” se nos presentan con una composición ordenada en la que la geometría marca los espacios y el ritmo de la mirada, y en los que dispersos, pero ordenados, aparecen detalles figurativos que vierten sobre el lienzo la realidad visible y la intuida. Se observa el ritual de signos en toda su obra, un ritual de signos oficiado por la naturaleza y por su afán de descubrir el ciclo de la materia reflejado en la lucha entre Eros y Thánatos, entre la vida y la muerte.
Es importante destacar el valor de los espacios vacíos, neutros. Como los buenos novelistas, la artista controla el ritmo del pincel y nos dice más con el silencio, con lo que calla para la imaginación del espectador, en conjunción con el cual su obra se convierte en realidad y experiencia compartida. Es gracias a estos silencios, a esos espacios diáfanos, pero no huecos, como consigue que las imágenes, figurativas sensuales y liricas, transciendan lo circunstancial y surjan como imágenes primordiales rodeadas de grafismos, de una lengua multidisciplinar, perdida y, al mismo tiempo, un claro sabor mediterráneo. Las obras claramente meditadas y estudiadas, en la que nada escapa a la voluntad del artista. Incluso el azar queda a merced de sus pinceles, rindiéndose definitivo a su voluntad de recoger toda la sensibilidad que emana de una realidad vivida y sentida. De esta forma, Llestín logra arrancar claridades líricas en cada rincón de su obra, ya sea en diminutas figuraciones, en detalles mínimos, o en la gran abstracción, silenciosa pero omnipresente, que envuelve su mundo y que con acierto y maestría, logra acercar a todo aquel que con cierto detenimiento se aproxima a su obra.
En definitiva, un conjunto de obras de callado lirismo, con recursos técnicos impecables y alejadas de gritos cromáticos que entorpezcan -parafraseando a Bergamín- la música callada del lirismo.

Fernando Romero Subirón
Catálogo Bancaja 2000


PINTAR SOBRE EL AIRE

La naturaleza, el ser humano, el espacio, y el tiempo como referencias filosóficas cardinales de un pensar, un ver y un percibir, se encuentran inmersas en una vorágine de imágenes en la que en una riquísima monocromía de iluminación y movimiento plantea el artista un ambiente existencial en que todo parece lentificarse y disiparse en ese territorio quimérico entre la realidad y el ensueño.
La calidad del dibujo, la valoración del espacio como fuente inmanente de ambientalidad, y como formador de sensaciones la expansión de la luz frente a las sombras y sobretodo la evanescencia de la irrealidad son alientos vivos que emergen de continuo en una obra que define en halos infinito de las tintas intermedias. Es decir de la sutileza, de lo que es incorpóreo y por tanto forjador continuo de acción. La energía poética del engendrar desde el ensueño.
En este sentido valdría la pena recordar como toda su obra camina hacia cotas de depuración expresiva, lo cual supone una panoplia cada vez mas simplificada en pos de ejemplificar la
desmaterialización casi absoluta en las aladas de signos gestuales, en la germinación del aliento vital que transmuta la naturaleza en arte: aire, fuego, agua y tierra.

Antonio Gascó
Levante el Mercantil Valenciano 2011


LUNA, PORQUE ME ILUMINAS.

La luna portadora de la naturaleza hacia la esencialidad de la línea como impulsora primitiva de la creación artística.Tal como significaba Argan, la función del crítico de arte era hacer pensable el arte en el ámbito de la cultura moderna con el propósito de evitar que las obras quedaran marginadas en el entramado cultural contemporáneo. Me propongo por ello ahora, textualizar la obra que Ana Llestín presenta en la exposición a modo de itinerario, acompañando en el discurrir de la misma al sujeto contemplador, de suerte que este pueda recibir una mayor o más intensa experiencia estética a partir de la indagación en las poéticas de la artista, siendo por otra parte consciente de la dificultad que la ekphrasis conlleva en que el juicio de la misma. Como en un continuum después del “viaje de las emociones”, su última exposición, Ana presenta esta nueva propuesta en la galería Art Dam de Castelló. “Luna, porque me iluminas” supone un paso más en la praxis experimental, con nuevas poéticas que van armando el entramado de su vastamente consolidado lenguaje artístico.Considaré pués, la fuerza creadora de la naturaleza como leitmotiv transitando por todo el espacio expositivo. Al s. XVIII la imitación que el artista hacía de la naturaleza a partir de una intervención idealizadora, fue definida por Louis de Jaucourt como la Belle Nature siguiendo el modelo griego de la mimesis sublimadora para de esta manera llegar al modelo de belleza ideal. Como antinomia del modelo ilustrado, Ana demuestra atrevimiento y eficacia en la manera de abstractizar la naturaleza en un proceso en el cual al penetrar esta, en la psyche de la artista, se ve reducida y despojada de toda superficialidad para ser depurada a partir de un minucioso trabajo formal en el cual la sucesión de capas, raspados y veladuras nos remiten a un elaborado y maduro proceso creativo que podemos ver plasmado en Inhalé tus perfumes donde la base cromática de blancos, cenizas y carbón se ve lanzada hacia un espacio de infinita extensión con violenta furia por las fuerzas (ocres) que lo envuelven a la manera del más perturbador y ajetreado paisaje de William Turner.

Es en este universo donde la luna recibe la fuerza creadora de la naturaleza y esta se va disolviendo en el cosmos en una evolución conceptual desde la abstracción simbólica hacia una figuración, donde aparece la imagen femenina convertida en protagonista del espacio escénico. La luna impulsora de la cosmovisión poética de la pintora, entra como luz fecunda en la esencia de la praxis pictórica de la autora como podemos percibir en La luna para ti. Ahora la pintura queda rodeada de una dimensión romántica donde la magia , el deseo y el sueño impulsan a la mujer y a la luna hacia una fusión con el cosmos, en una nueva lectura de la teoría pitagórica de la armonía de las esferas, quinta esencia de la belleza. Teoría que explicaría el cosmos divino armonizado de forma fascinante por la concordancia de las proporciones aritméticas y musicales de los cuerpos celestes. No es esto acaso, aquello que podemos intuir en la geometrización de Es el silencio quien responde ? pues tal como afirmó Platón en la República: Dios utiliza siempre procedimientos geométricos, podría por tanto afirmar sin temor a equivocarme la presencia de un sincretismo suave y hedonístico en el principio del proceso creador de Ana, sin duda corroborado por el binomio que sustenta la obra: naturaleza-abstracción geometria-cosmos, pero sobre todo en la presencia de la figura como núcleo de la obra, entendida como principio creativo primigenio.

Será entonces cuando en palabras de la propia artista retomará el dibujo como portador de las más sutiles y delicadas sensaciones. La pureza del dibujo enlazándose con el concepto, sensibilizará la superficie y en ese momento el soporte visual hará visible el mensaje a través del dibujo con sus distintas posibilidades de expresión plástica, como podrá observar el avezado sujeto receptor frente a las series: Estudios del natural, el dibujo y sus formas de expresión.

Miquel Marín
Galeria Art Dam Castelló 2014